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Solsticio de verano: Fiestas de San Juan

Con el paso de los años las costumbres y las culturas que se han establecido en la península ibérica han ido cambiando las tradiciones, haciendo que, tristemente, muchas se pierdan en el olvido. Y en parte es así con el solsticio de verano. Y digo en parte porque como en la mayoría de las tradiciones, el cristianismo lo ha absorvido, festejándolo como suyo algo que venía de más atrás. Este es el caso de las fiestas de San Juan. Pese a que no se celebran exactamente el día del solsticio de verano (ya que este oscila de un año a otro), toman las tradiciones de las hogueras como suyas, dejando de lado los antiguos dioses y creencias paganas. Pero la esencia de la festividad sigue viva en diferentes ubicaciones de la península, celebrándose con verbenas y haciendo posible imaginarnos como se celebraba, al menos, unos cientos de años antes.

Andalucía:
A parte de las hogueras en las playas y los petardos, podemos encontrar varias tradiciones, como la de quemar muñecos de trapo llamados “juanillos” (Cádiz) o “júas” (Almería) o de meterles deseos dentro que al quemarlos se harán realidad (Algeciras). También nos encontramos la tradición de escribir tres deseos que se tirarán al fuego y tres cosas malas que se echarán al mar para que se los lleve la marea (Motril). Y es que en las zonas costeras el agua del mar también tiene una participación activa en la festividad, ya que en varios puntos de Andalucía podemos ver la costumbre de tener que lavarse la cara o bañarse para “purificarse”.

Asturias y Galicia:
Como pueblos celtas, además de realizar culto al sol con hogueras y petardos, también rinden culto al agua. En la noche de San Juan, a las doce, la gente se baña en el agua de las fuentes, ríos o playas, con la creencia que en esa noche, los campos, montes, ríos, arroyos y fuentes serán bendecidos y el agua les traerá salud y les protegerá de las enfermedades. Incluso en algunas partes de Galicia hay costumbre de que el baño en el mar se ha de recibir nueve olas, las cuales, como se ha dicho antes, son símbolo de salud y prosperidad.

Baleares:
La festividad es un poco más diferente, ya que el principal protagonista es el caballo. Los jinetes o caixers, finalizada la misa, se reunen en la plaza del pueblo para realizar el Jaleo, el cual consiste en la práctica de piruetas y maniobras con los caballos a ritmo de jota. Aunque ya finalizando el día, las hogueras visten las plazas de las islas, en las que deberemos echar algo viejo o un papel donde hayamos escrito todo lo que queremos cambiar. Mientras se quema en las llamas, damos tres saltos seguidos. También es frecuente hacerlo en las playas o calas donde se hacen hogueras y a las doce, de espaldas, se lanzan tres monedas al mar, cada moneda es un deseo.

Cantabria:
Aun se conservan las tradiciones ancestrales de esta noche: Saltar sobre las hogueras, pisar las cenizas aún candentes, danzar a su alrededor, hacer pasar junto a ellas a la “cabaña”, o llevar el fuego por los campos de cultivo del pueblo para purificar la cosecha. También, durante el desarrollo de las fiestas, se aprovechaba para cortejar a las “mozucas” de cada uno de los pueblos colocando ramas de chopo o aliso de bella estampa en las ventanas de aquella moza que se quería honrar. Aunque no queda ahí la cosa, ya que también existe la costumbre de poner en el centro del pueblo un gran ramo o incluso un árbol.
En esta noche también cuentan la leyenda de La Montaña que aparecen los “caballones del diablo”, que podemos ver más detalladamente con el post los mengues. Estas leyendas otorgan a estos personajes la facultad de aguar la fiesta a los danzantes y a quienes se reúnen alrededor del fuego. Son tres caballos alados que de manera rauda, veloz e imprevisible se deslizan por los cielos bramando terriblemente y aterrorizando a todo el que se encuentran. Sólo existe una solución para evitar que caigan sobre alguien y le otorguen mal para todo el año: un trébol de cuatro hojas. Esta planta ha de buscarse afanosamente, pues hay pocas, ya que la noche anterior los caballucos han pacido todas las que han encontrado, aunque nunca pueden terminar con ellas.

Castilla y León:
Podemos encontrar festividades parecidas, con sus fogatas, casetas gastronómicas, conciertos y deseos en el fuego. Pero hay que hacer especial incapie en dos provincias de la comunidad. León y Soria. En la primera la tradición de Las encantadas está profundamente arraigada. En multitud de poblaciones de su provincia la noche rinde honor a esta y otras leyenda, como la Noche Mágica de Balboa.
Por otro lado, en Soria se viene practicando desde hace un sinfín de generaciones en San Pedro de Manrique la costumbre de andar sobre la brasas incandescentes de la hoguera descalzo y con alguien subido a la espalda. Esta costumbre es una reminiscencia de antiguos ritos de fertilidad, que nos recuerdan no por casualidad a la hogueras de Beltaine.

Solsticio AlicantePero quizás la festividad que más llama la atención tanto en España como en el resto del mundo son las de la Alicante. Todo comienza con la Plantà, que se realiza la noche anterior para colocar las hogueras, que serán presentadas a concurso según su categoría. En la siguiente tarde se realiza la entrada de bandas, en la que participan todos los integrantes de las comisiones de los distritos fogueriles con los trajes tradicionales de labradores y acompañados de la dama de cada distrito. Posteriormente los alicantinos ofrecen flores a la patrona de Alicante, la Virgen del Remedio, cuya ofrenda de flores es la más antigua de España. Las bellezas y damas de cada distrito portan ramos de flores que son dipositados ante la imagen de la Virgen, instalada en la fachada del ayuntamiento, formando a sus pies un inmenso tapiz formado por miles de flores. Los hombres de cada hoguera portan en andas un motivo floral construido por ellos mismos, que se expone en la plaza del Ayuntamiento. Tras entregar los premios de las hogueras, se realiza un desfile folclórico con bailes y desfiles para que, a la noche siguiente, se realice la cremà, que consiste en la quema de las hogueras de cada distrito, siempre amenizado con las típicas mascletàs.

Y es que, pese a los años y la pérdida de las tradiciones, muchas costumbres se mantienen pese a que la gente desconozca de donde vienen. Por eso es bueno que esta noche y las siguientes, si vemos alguna de estas festividades o algo relacionado, recordemos a los antiguos celtas o romanos y recordemos que alguna vez fuimos como ellos.

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Solsticio de verano: Tradición romana

Empezamos hablando de la festividad romana teniendo en cuenta que el nombre del mes de junio proviene de la diosa Juno, que presidía el matrimonio. En la noche de San Juan (23 de junio) en época romana se celebraba el matrimonio de Júpiter y Juno, siendo este mes el ideal para los matrimonios y la fecundidad. Tambien se celebraba el nacimiento de Servio Tulio “el nacido del fuego” y favorito de la diosa Fortuna. La tradición era mantenerse toda la noche sin dormir, encendiendo antorchas para iluminar las casas y hogueras por la ciudad para que la fuerza del Sol no decayera y la cosecha fuera buena. Ya entonces existía la costumbre de saltar la hoguera tres veces para traer fortuna. Pero a parte de la fiesta del fuego también era la fiesta del agua, en la que se paseaba en barcas adornadas con flores por lagos y ríos.

Ya al día siguiente (24 de junio), era el día de Jano, dios de los portales. Este dios tenía dos caras. Una opuesta a la otra, pues se decia que una miraba hacia el solsticio de invierno y otra a la de verano y no por simple casualidad. Para los romanos, al igual que para muchos otros pueblos, los solsticios marcaban el momento del año donde las “puertas” al mundo de los dioses estaban más abiertas y la comunicacion con ellos, al igual que con otros tipos de seres fantásticos, era mucho más fácil.

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Solsticio de verano: Tradición Celta

Para dar testimonio del Solsticio de Verano, también conocido como el Alban Heruin de los celtas o el Midsummer’s Blót de la tradición nórdica, no necesitaremos culturalmente hablando ir hasta las lejanas tierras de Irlanda o los fiorbos escandinavos. En nuestro país tenemos una tradición tan rica y sobretodo viva que no lo hace necesario. Y es que desde tiempos inmemoriales, el solsticio de verano ha sido una fecha mágica en la cultura ibérica, ya que en estas fechas todas las criaturas mágicas  salían al encuentro de la gente y era mucho más fácil verlos. Dicha noche estaba considerada como la gran noche del amor, los oráculos, la adivinación y la fertilidad, siendo abundantes las leyendas sobre criaturas, romances y mitos.

Rueda del solY es que ya desde esta cultura vienen numerosas costumbres que luego iremos viendo como se mantienen o transforman a lo largo del tiempo, como son las hogueras en esta noche mágica. ¿Pero qué significan las hogueras o para que servían? Las hogueras del solsticio de verano se enmarcan dentro de las celebraciones que tienen como centro el solsticio estival y constituyen el comienzo de un tiempo fundamental para la subsistencia de las sociedades antiguas y modernas, puesto que es el momento de la recolección de las cosechas. El fuego es un elemento purificador, liberador y regenerador. Desde antiguo se apelaba a él para librarse de numerosos males, desde la brujería pasando por los malos espíritus. También posee el fuego la facultad de ahuyentar al rayo, el granizo o las tormentas, como vemos son en ocasiones los propios elementos los que se creen de utilidad para librarse de otros fenómenos. Una de las tradiciones en estas fechas era hacer pasar por delante de ellas a todos rebaños del pueblo en un afán purificador para liberaros de epidemias. Y, al igual que con los animales, también se pasaban ramas ardiendo alrededor de las cosechas para purificarlas y evitar enfermedades. Fuera de la protección del ganado y los campos y adentrándonos en los festejos, podemos ver costumbres como son la de pisar las cenizas aun candentes o danzar a su alrededor pidiendo nuevas buenas o auyentando los malos espíritus. Y es que en esta época de frio y enfermedades, la oscuridad es sinónimo de maldad o muerte, por lo que mantener la hoguera en esta noche era, a parte de como hemos dicho auyentar los malos espíritus, dar más fuerza al sol, ya que a partir de ahora los días comienzan a acortarse.

Pero no todo era fuego y luz. También estaba ligado a esta noche el agua. Era común limpiarse la cara o sumergirse en el agua para purificarse, rejuvenecer o mejorar la fertilidad, ya que se creía que en la noche del solsticio las aguas eran benditas y se podía recibir su energía. Los bosques por otro lado también recibían la bendición del solsticio, porque que recolectar hierbas medicinales en esta noche era el momento más adecuado para utilizarlas durante el año.

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Las encantadas

Hoy a mi ha vuelto a llegar un mito español muy extendido por toda la península. El mito de las encantadas. La leyenda cuenta en esencia la aparición de una joven de bellísima apariencia peinando sus cabellos con peines de oro al lado de un castillo, cueva o rio en la noche de San Juan. Este encuentro puede suscitar muchos finales según la región en la que nos encontremos.

Pero no nos precipitemos. Comencemos por su origen. La leyenda de las encantadas puede remontarse al siglo XIII, coincidiendo con la reconquista de la península. Pero comparte muchas similitudes con otras criaturas mitológicas antiguas como son las Lamias o Ninfas (grecia). Al encontrar similitud con este tipo de relatos en muchas otras culturas, como algunas de américa latina (Xtabay), sugiere que su origen es muy antiguo, un contacto cultural o que ha sido creado a partir de una difusión prehistórica. Pero prácticamente todas comparten las siguientes similitudes:

  • Viven en el fondo de una fuente, poza, estanque o cueva donde brota agua dulce y transparente.
  • Tienen aspecto de mujer bellísima y de largos cabellos.
  • Lavan ropa blanca junto al rio o fuente y van vestidas con túnicas blancas o desnudas.
  • Tienen poderes mágicos y pueden beneficiar, perjudicar, profetizar o proporcionar riquezas a aquel que las encuentre.
  • Sus ojos son de color verde profundo y de efecto encantador.
  • La fecha más propicia para verlas es la noche de San Juan, al alba, mientras bailan, enjuagan su ropa o se peinan con un peine de oro.
  • Están asociadas a riquezas y amores carnales.
  • Seducen a los hombres con diversas proposiciones.

LamiaDe esta manera nos encontramos el mismo mito en diferentes partes de la península con los siguientes nombres: Mouras (Galicia), mairi y mairu (Pais vasco), anjanas (Cantabria) o las xanas (Asturias). Dichos mitos, con el paso del tiempo, fueron considerados paganos y unificados bajo la imagen de las lamias gracias a la influencia grecolatina, que con los cuadros y escritos, terminaron por predominar sobre nuestra mitología.

Una de las historias que para mí envuelven mejor el mito de la encantada nos viene de Rojales, un pueblo de la Vega baja del Segura, en Alicante. La historia cuenta que hace ya bastantes siglos, en el Medievo, una princesa árabe llamada Zulaida o Zoraida se enamora de un príncipe cristiano, provocando las iras de su padre, el rey moro, que la maldice a vivir por siempre encantada dentro del monte redondo llamado Cabezo Soler, al lado del río Segura, en el camino que va del pueblo de Rojales a Guardamar. Todos los años, y sólo en la Noche de San Juan, la Encantá se aparece en el Cabezo Soler para que alguien la libere. Si algún hombre valiente se encuentra con ella, la Encantá le pedirá que la lleve en brazos hasta el río Segura para bañar sus pies y así poder romper el maleficio. Pero para el hombre que la lleva, la Encantá se hace cada vez más pesada, por no mencionar a los monstruos que salen a su encuentro, provocando que el pobre valiente caiga desfallecido al suelo soltando a la princesa y cargando a su vez con una nueva maldición, la de morir pisándose la lengua.

La leyenda de las encantadas hunde sus raices en un tiempo en que los conocimientos y la propia historia se transmitía de manera oral, y reflejan manifestaciones del pasado difíciles de explicar hoy en día. Las encantadas recuerdan a las ninfas de la mitología clásica,  y en muchas de ellas se puede intuir precedentes de cuentos infantiles (jóvenes de gran belleza física y espiritual son encantadas por algún poder maligno y quedan en espera de algún héroe que rompa su hechizo). Por otro lado, los encuentros con las mairi, las mouras y las encantadas no suele ser beneficioso para el espectador, aunque existe cierta graduación entre el terrible carácter de las mairi y la posibilidad de quedar hechizado de las encantadas. Muchas de estas últimas dan la posibilidad de salvarse eligiendo entre varios objetos, como dice la siguiente leyenda:

“En la madrugada del día de San Juan, solía aparecer una dama muy blanca con el pelo muy largo y rubio al pie de la cueva de la Camareta, a orillas del camino de la Junta de los Ríos, muy próximo al río Mundo, sentada en una piedra y peinándose con un peine de oro, preguntándole, si alguien pasaba por allí, sobre qué le gustaba más, si el peine o ella. Dicen que en cierta ocasión pasó un pastor y al hacerle la pregunta éste respondió que el peine, exclamando ella: ¡maldito seas, que por tu culpa seguiré encantada!”

A todos estos relatos también nos encontramos normalmente con varios elementos que simbolizan diferentes cosas:

El peine de oro es un elemento de seres fabulosos tales como lamias y sirenas que simboliza virginidad. También representa la penetración mutua entre el fuego y el agua y posiblemente esté relacionado con la cola descarnada del pez, teniendo de esta manera un significado mortuorio.

La cueva de donde emerge nuestra encantada está asociada con la tierra y el mundo subterráneo. Está relacionado con el misterio del nacimiento y de la muerte, ya que fueron utilizados desde el paleolítico como lugares mortuorios, pero también son considerados como el vientre generador de la madre tierra, lo que las convierte en lugares de nacimientos de dioses, espíritus y seres mitológicos.

El espejo, representado en no todos los relatos de las encantadas, representa a la luna, otro símbolo femenino, y aparece en otras cuentos del folclore de caracter mágico. Generalmente el espejo suscita apariciones del pasado o del futuro, al igual que la posibilidad de ser una puerta espiritual del alma.

La noche de San Juan es la fecha mágica española por excelencia pues, se dice que las hadas españolas suelen tener especial predilección por la madrugada de San Juan. Son un gran número las leyendas, romances, tradiciones y mitos relacionados con esta fecha, ante la llegada del solsticio de verano. Es considerada la gran noche del amor, los oráculos, la adivinación y la fertilidad.

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