Mitología romana

Tradiciones, mitos y personajes de la cultura romana.

Celebración de la Saturnalia

Se acerca unas fechas muy deseadas para muchas culturas, y no son menos las antiguas. Hoy vamos a hablar del culto romano a Saturno en las Saturnalias. Ya hace tiempo escribimos una publicación haciendo una iniciación a esta festividad, pero hoy vamos a hacer algo un poco más profundo.

Cuenta la leyenda que Saturno (Cronos en la cultura griega), tras ser expulsado del cielo por Júpiter, emprendió camino hasta llegar a Italia, donde bajo su reinado, los itálicos conocieron una edad de oro en la que no se conocía la propiedad privada ni tampoco la esclavitud y no había guerras ni malas cosechas. Con esta celebración también se homenajeaba a los generales romanos que habían triunfado en las exitosas campañas militares.

Celebración:

Saturnalia festividadLas Saturnalias emulaban esa edad dorada y durante su transcurso, se suspendían temporalmente las actividades comerciales, se cerraban las escuelas, el Senado o los tribunales de justicia. Se permitían también todo tipo de juegos de azar y apuestas y era habitual regalarse saquitos de nueces, velas o pequeños muñecos de arcilla. La fiesta también tenía su parte jocosa, ya que nadie estaba a salvo de ser víctima de algún regalo bromista. En el ámbito público, era común ver como se caricaturizaban leyes y cargos públicos y hasta se aplazaban las ejecuciones de los condenados a muerte.
Eran unas fiestas muy esperadas por el pueblo, incluso por los esclavos, que se veían libres por unos días de sus ataduras y eran servidos por sus antiguos amos. Además, tenían permiso para emborracharse e incluso injuriar a sus amos como si de siervos se tratasen. Asimismo, todos los esclavos recibían de sus propietarios una generosa paga extra en forma de moneda o vino. Y por esa razón esta festividad era tildada en el calendario de Polemio Silvio del año 48 d.C como la fiesta de los esclavos por su faceta más destacada.

Duración:

Las Saturnalias se celebraban sólo el 17 de diciembre en el Foro de Roma hasta la llegada de Julio César en el año 49 a.C. Dicho general prolongó la festividad hasta el día 19, y su sucesor en el poder, Octavio Augusto, añadió un día más. Año más tarde, Calígula hizo incluiría un día más para que finalmente Domiciano cerrara la ampliación de la festividad en el día 23 de diciembre. A finales del siglo I d.C, las Saturnalias duraban una semana completa.

Evolución:

En estas fechas era también cuando se producía el solsticio de invierno. En el año 274 d.C, el emperador Aureliano introdujo en Roma el culto al Sol Invicto procedente de Siria, cuya festividad se celebraba el 25 de diciembre. Sobre este astro reconocieron casi todas las culturas existentes en el Imperio romano a su suprema divinidad, sobre todo los crecientes adoradores de Mitra, haciendo que poco a poco el resto de dioses fuesen olvidándose y reduciéndose el culto al Sol. Este acto hizo que años más tarde el cristianismo tuviese el camino mucho más llano para convertirse en religión de estado y lo que hoy conocemos.

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La navidad y el solsticio de invierno

Hoy traemos los orígenes de la fiesta de navidad que, como muchos sabréis, es la celebración del solsticio de invierno.

Los registros de esta festividad se remontan a 3.000 años a.C, en la que los celtas celebraban la fiesta de Yule o Júl. Este evento designa el momento en que la rueda del año está en su momento más bajo, preparada para subir de nuevo. Es decir, la noche más larga y el alzamiento del sol ante la oscuridad. Esta fiesta tiene su origen en la Escandinavida precristiana, y era un evento principalmente familiar dedicado a la fertilidad y la familia, donde se recordaban a los ancestros y amigos ausentes. Era también tradición quemar el tronco de Yule, un largo tronco de árbol que iba ardiendo lentamente durante toda la temporada de celebraciónes en honor del nuevo sol.

SaturnaliaPosteriormente, en la antigua Roma, esta celebración fue sustituida por la Saturnalía, en honor al reinado del dios Saturno en la Edad de Oro. También eran las fiestas de la finalización de los trabajos del campo, concluyendo así la siembra de invierno y dejando tiempo para descansar a todas las familias de campesinos y a los esclavos domésticos. Para su celebración se encendían velas y antorchas para dar fuerza al nuevo sol invicto durante siete días, y se preparaban banquetes con abundante bebida en los que todo el mundo compartía y se regalaba normalmente objetos hechos en plata. Incluso, en algunos casos, amos y esclavos se intercambiaban los papeles. Pese a eso, normalmente siempre se liberaba de su carga durante la festividad a los esclavos, para que todos puedieran disfrutar de la Saturnalía por igual.  Aquí puedes ver un fragmento de las palabras que la sacerdotisa pronunciaba para el rito de la Saturnalia:

“Esta es la noche del solsticio, la noche más larga del año. Ahora las tinieblas triunfan y aún así todavía queda un poco de luz. La respiración de la naturaleza está suspendida, todo espera, todo duerme. El Rey Oscuro vive en cada pequeña luz. Nosotros esperamos al alba cuando la Gran Madre dará nuevamente a luz al sol, con la promesa de una nueva primavera. Así es el movimiento eterno, donde el tiempo nunca se detiene, en un círculo que lo envuelve todo. Giramos la rueda para sujetar la luz. Llamamos al sol del vientre de la noche. Así sea.”

Ya a mediados del siglo IV, después de que el Emperador Constantino adoptara el cristianismo como religión oficial del imperio Romano, el Papa Julio I estableció el primer festejo de la Navidad, haciéndola coincidir con la Saturnalía para intentar eliminar esta fiesta pagana. Y luego, en el año 529 d.C, el Emperador Justiniano hizo de la Navidad una festividad cívica. Durante la reforma protestante la celebración del nacimiento de Cristo fue prohibida por algunas iglesias protestantes, llamándola “Trampas de los papistas” y hasta “Garras de la bestia”, debido a su relación con el catolicismo y el paganismo antiguo. Finalmente la Restauración de 1660 puso fin a la prohibición, pero muchos de los miembros del clero reformista, no conformes, rechazaban las celebraciones navideñas, utilizando argumentos puritanos. En la actualidad, algunas iglesias Bautistas independientes, algunas congregaciones paraprotestantes de carácter radical, así como los Testigos de Jehová no celebran la Navidad, porque la consideran una festividad pagana no prescrita en la Biblia.

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Solsticio de verano: Tradición romana

Empezamos hablando de la festividad romana teniendo en cuenta que el nombre del mes de junio proviene de la diosa Juno, que presidía el matrimonio. En la noche de San Juan (23 de junio) en época romana se celebraba el matrimonio de Júpiter y Juno, siendo este mes el ideal para los matrimonios y la fecundidad. Tambien se celebraba el nacimiento de Servio Tulio “el nacido del fuego” y favorito de la diosa Fortuna. La tradición era mantenerse toda la noche sin dormir, encendiendo antorchas para iluminar las casas y hogueras por la ciudad para que la fuerza del Sol no decayera y la cosecha fuera buena. Ya entonces existía la costumbre de saltar la hoguera tres veces para traer fortuna. Pero a parte de la fiesta del fuego también era la fiesta del agua, en la que se paseaba en barcas adornadas con flores por lagos y ríos.

Ya al día siguiente (24 de junio), era el día de Jano, dios de los portales. Este dios tenía dos caras. Una opuesta a la otra, pues se decia que una miraba hacia el solsticio de invierno y otra a la de verano y no por simple casualidad. Para los romanos, al igual que para muchos otros pueblos, los solsticios marcaban el momento del año donde las “puertas” al mundo de los dioses estaban más abiertas y la comunicacion con ellos, al igual que con otros tipos de seres fantásticos, era mucho más fácil.

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